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Pareciera cosa de magia; captura la luz con
maestría, sobre un papel de algodón, de tener el tiempo,
pintar con agua de colores las bellas presencias de nuestras ciudades de
nuestros campos y pueblos o de escenas cotidianas de nuestra gente,
recordándonoslas, preservandolas.
Esto hace cotidianamente, pintando la acuarela, el
arquitecto jaime Andrade, lo hace con un fundamental amor por lo nuestro,
con cualidades plásticas poco comunes, con un conocimiento y una
comprensión profunda de las cosas entrañablemente nuestras,
callejones, portales de añejas iglesias, cúpulas, haciendas,
conventos, viejas casonas; la arquitectura civil y religiosa del
patrimonio no perdido del México que aún perdura.
Ciertamente dentro del arte pictórico la
acuarela no admite la mediocridad. A pesar de su espontaneidad en el
manejo, la técnica dista mucho de ser fácil; requiere un
proceso previo en la mente del autor, rapidez y exactitud en el color y en
el agua. Jaime Andrade transforma la blanca luz de la superficie del papel
en una imagen plena de transparencia coloreada, que magistralmente nos
habla del Sol y de la sombra, el pasado y dle presente, de quienes
fuímos y de quienes somos.
Nacido en la ciudad de Puebla en 1961, jaime Andrade
estudió la carrera de arquitectura en la Universidad Popular
Autónoma del Estado de Puebla. Siempre manifestó una gran
inclinación por la pintura; de formación autodidacta, n la
técnica de la acuarela encontró su propio lenguaje y su
camino.
Hasta la fecha ha participado en veintiocho exposciones
colectivas y once individuales, tanto en Puebla como en México,
Querétaro, Guadalajara y Miami.
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